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Enviado el Martes, 17 de Mayo del 2005 (8:44:36) por redactor |
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"¡Qué bárbaro!" La expresión le salió del alma. La vocalizó sentado en uno de los palcos del Santiago Bernabéu mientras sus ojos contemplaban el estadio madridista. Diego Armando Maradona estuvo en la casa de Raúl, Zidane, Ronaldo y compañía. Y jugó un partido de fútbol (la visita duró una hora y media) con Florentino Pérez, Arrigo Sacchi, Emilio Butragueño y Manuel Redondo como anfitriones. 90 minutos para hablar del pasado, del futuro del fútbol, para hacer el Tour del Bernabéu, para fotografiarse con la gente y para prometer volver.
Maradona regresó al Bernabéu. El que fuera mejor jugador del fútbol de su época pisó de nuevo el Coliseum madridista. Lo había hecho como jugador del Barcelona y del Nápoles, y ahora llegaba la hora de hacerlo como ciudadano de a pie. El ‘10’ llegó a las 11:15 horas, procedente del cementerio de La Almudena, donde había asistido al entierro de la mujer de Alfredo Di Stéfano. Cinco minutos después, el argentino, en la Sala de Juntas del estadio madridista, compartía un café con Florentino Pérez, Arrigo Sacchi, Emilio Butragueño y Manuel Redondo.
El encuentro comenzó con un intercambio de regalos. El Presidente entregaba a El Pelusa una réplica en plata del Santiago Bernabéu, y éste le correspondía con dos camisetas de la selección argentina firmadas y dedicadas con su puño y letra. El intercambio de presentes hizo que ambos se enfrascaran en una distendida conversación, que no tuvo desperdicio:
Maradona: “Muchas gracias, Presidente, por el regalo, lo guardaré con mucho cariño. Yo le hago entrega de dos camisetas. Una es para el Club y la otra es para usted”.
Florentino Pérez: “La vamos a poner en el Museo del Real Madrid”.
Maradona: “Ya me lo ha contado Butragueño, me ha dicho que es precioso”.
Florentino Pérez: “Ahora que tengo tu camiseta en la mano, tengo que decirte una cosa. La única mancha deportiva que tuviste es que no jugaste en el Real Madrid” (sonrisas de ambos).
Instantes después, el Presidente, Maradona, Sacchi, Butragueño y Redondo, con un café en la mesa, hablaron sobre la situación del fútbol actual, sobre el Real Madrid, rememoraron enfrentamientos… Fútbol, fútbol y más fútbol. Es decir, la pasión del ‘10’, que estaba feliz y dichoso. La visita no había hecho nada más que comenzar.
La siguiente escala llevaba a los citados al hall de vestuarios, allí, Butragueño y Sacchi explicaban al argentino, sobre maqueta, cómo será la nueva Ciudad del Real Madrid. “Claro que me gustaría conocerla cuando esté terminada”, respondía Maradona, asombrado ante lo que veía y escuchaba. De ahí, al vestuario del primer equipo, donde un lacónico “Nunca vi nada igual” resumió su sentir y guió sus pasos al túnel que conduce al césped. Allí, algunos visitantes que estaban completando el Tour del Bernabéu se encontraban con una inesperada sorpresa. La reclamación de fotografías y autógrafos no cesaba y El Pelusa respondió como un grande.
Minutos después, el ’10’ estaba en el círculo central. Ahí su cara adquirió un brillo especial, comenzó a sentirse más cómodo de lo que ya estaba y cuando un balón apareció por sus aledaños, comenzó la exhibición: toques, controles… Maradona en estado puro. Los recuerdos afloraron entre él y Butragueño
Maradona: “En aquella portería, marque un gran gol aquí. Había regateado al portero e iba a marcar cuando escuché un ruido. Era algo que me venía por la izquierda, amagué y Juan José pasó de largo. La verdad es que fue lindo”.
Butragueño: “Fue una gran gol, lo malo es que nos tocó sufrirte”.
Maradona: “Vos también hacías que los defensas lo pasaran mal”.
Desde el césped al Museo
La penúltima escala llevó a El Pelusa al Museo del Real Madrid, donde no paró de hablar con Florentino Pérez, comentando las 9 Copas de Europa, las 29 Ligas… El particular Tour de Maradona llegaba a su última parada: uno de los palcos VIP del Bernabéu. Allí, aplacando la sed con una botella de agua, reconoció: “Yo no lo conocía así. Es un estadio magnífico”. Y satisfizo la curiosidad de Sacchi, quien le preguntó por el defensa que más trabajo le había dado en su vida: “En España recuerdo los marcajes de Camacho, de Chendo… Eran muy buenos. Pero tampoco olvido la patada que me dio Carrete, del Valencia, en mi primer partido en la Liga española”. Recuerdos que fueron la antesala de la despedida. El partido tocaba a su fin. Una hora y media después, los presentes se despedían afectuosamente. Y el ‘10’ prometía volver. Diego, ¡Qué bueno que viniste!
Nota: Notícia extraida de realmadrid.com
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