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Enviado el Jueves, 13 de Abril del 2006 (7:12:23) por redactor |
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El Estadio Bernabéu vivió una de las finales más apasionantes.
El Estadio Santiago Bernabéu se convirtió en protagonista al albergar la final de la Copa del Rey y vio como el Espanyol de Barcelona se alzaba con el preciado trofeo. El partido fue presidido por S. M. El Rey Don Juan Carlos, que estuvo acompañado por el presidente del Real Madrid, Fernando Martín, y por el de la Federación, Angel María Villar, entre otras personalidades.
El recinto madridista albergó una de las E
finales más vistosas y emocionantes de los últimos años. Todo fue perfecto. El envoltorio no pudo ser más vistoso para un regalo como es la final de la Copa del Rey. Las aficiones de ambos equipos disfrutaron de un estadio preparado para un evento de esta categoría, y respondieron de manera deportiva, animando a sus respectivos equipos, y, al final, unos más contentos que otros, pero eso es el sino de la finales: sólo puede ganar uno.
La final se puso de cara a los espanyolistas muy prontinto, desde el minuto 1', cuando Tamudo aprovechó un balón suelto en el área maña para marcar el gol inaugura del esta final. Luego, el Zaragoza se lanzó a por el empate y lo consiguió a través de Ewerthon (27').
Pero la alegría duró solo cinco minutos, pues Luis García de perfecto cabezazo volvía a poner a los suyos por delante. Así finalizó la primera mitad.
Depotividad absoluta
Con el Zaragoza volcado sobre el área espanyolista, llegó el gol de Coro que "mataba" el partido. Fue un mazazo para los zaragocistas, que pocos minutos después perdían al portero César, expulsado por Medina Cantalejo. A partir de aquí, y aunque el Zaragoza no dio por perdido el partido, la Copa ya tenía dueño. Los catalanes remataron el choque con un cuarto gol, el segundo de Luis García, que se erigía así como el héroe de la final.
Al final, Tamudo recibía el trofeo de manos del Rey, entre los vítores de la numerosa afición "periquita" desplazada hasta el Estadio Bernabéu. Y en un gesto de deportividad, los jugadores blanquiazules aplaudían a la afición maña, que les devolvió el gesto con una ovación. Deportividad absoluta entre las dos aficiones que disfrutaron del mejor espectáculo futbolístico del momento, en el mejor Estadio.
El Santiago Bernabéu demostró que es un recinto súper cinco estrellas, y que la labor de los empleados del Club, junto con la coordinación de los de la Federación, hicieron posible una gran final.
Sólo nos queda felicitar al campeón y agradecer el comportamiento de ambas aficiones, deseándolas un feliz retorno a sus ciudades de origen.
Una información de Juan José López Soto
Nota: Notícia extraida de realmadrid.com
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