De Interés: Una colosal afición empuja al equipo hasta la remontada
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Enviado el Lunes, 24 de Abril del 2006 (10:00:09) por redactor |
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Volvió a ser lo mejor del partido: Una afición generosa y leal que llenó el campo (apenas quedaron 670 entradas sin vender) y apoyó a los suyos hasta en los peores momentos, como cuando se adelantaron los andaluces. El público creyó en el trabajo de un equipo que lo intentó todo, que fabricó infinidad de oportunidades (tres clarísimas de Cassano, un gol anulado a Raúl, un travesaño de Robinho... ¡22 tiros a puerta, 30 llegadas!) y que terminó remontando con dos goles de Zidane (de penalti) y de Sergio Ramos, que selló la victoria en el último minuto. Así mantienen los blancos sus opciones de conseguir el Subcampeonato... y, números en la mano, siguen siendo el mejor equipo de la segunda vuelta.
Beckham y Guti volvían al once titular, Zidane regresaba a la convocatoria tras su lesión, pero la gran novedad era Cassano. El italiano tenía al fin la oportunidad que venía anhelando. Y fue el jugador más activo desde el inicio, aunque la fortuna se le negaría toda la tarde cara al marco contrario. Suyas fueron las primeras acciones de peligro, “ratoneando” y exhibiendo picardía dentro del área. Aunque el primero en tirar a puerta sería Robinho (8’), con un disparo lejano que puso en aprietos a Arnau. Roberto Carlos repetiría la historia seis minutos después, también desde fuera del área. Eran avisos serios de que el Madrid se acercaba al gol.
Y llegó, obra de Raúl a centro de Beckham, aunque fue anulado por Iturralde, que consideró fuera de juego. Un “palo” para el equipo, que se transformó en mazazo un minuto después, cuando llegó el gol de los malagueños. En una acción aislada, Bovio daba mil litros de oxígeno a un equipo asfixiado por sus agobios clasificatorios. El Madrid encajó el golpe y no se descompuso, espoleado por una magnífica afición que no le recrimió el marcador. Quizá porque entendía que el equipo lo estaba dando todo, aunque seguía regañado con el gol. Y con la mala suerte, lo mismo que le sucedió en Getafe, y ante la Real, o el Betis, y tantos otros… El mejor ejemplo, el tiro al larguero de Robinho, tras perfecto servicio de Beckham. Por ejecución técnica mereció entrar, incluso por justicia… Nada. No entró.
MONÓLOGO DE OCASIONES
Tampoco lo hicieron las siguientes ocasiones que se sucedieron antes del descanso, a veces con una increíble cadencia de una por minuto. Raúl (34’), Guti (35’), Cassano (36’), a puerta vacía… El juego del italiano era el mejor exponente del mal fario que persigue al equipo. Porque siete minutos después, enviaba fuera un remate de cabeza, con todo a favor, con Arnau batido. Se intentaba todo, y aunque era evidente que el juego distaba mucho de ser el deseado, no parecía justo irse al descanso sin marcar. Y mucho menos perdiendo.
Pero es lo que ocurrió, y ante tan buen botín, el Málaga saltó al segundo tiempo con la clara intención de anestesiar el partido. Encerrado en su área, se esmeraba por cortar las llegadas de los madridistas, que se siguieron reproduciendo. Cassano acumulaba más oportunidades falladas y Robinho era quién más daño hacía entre los defensas andaluces. Faltaba un revulsivo, y López Caro recurrió a Soldado y Zidane. El efecto fue inmediato, porque el francés (que el miércoles desvelará la incertidumbre de su futuro) conseguía el empate al transformar un penalti cometido sobre Raúl. La falta de Litos (que acababa de entrar por el único punta visitante, Couñago) fue clara.
SE CONSUMA LA REMONTADA
El gol no cambió el partido, porque el Málaga seguía igual de encerrado y los blancos, igual de volcados. Sí cambió la actitud de la grada, lo mejor una vez más, animando a su equipo. Robinho pudo adelantar a los blancos tras una excelente acción individual, que se marchó fuera. Suya sería la siguiente ocasión, desbaratada a bocajarro por Arnau. Pasaban los minutos, y la sombra de un nuevo empate sobrevolaba el Bernabéu.
Lo entendió el público, una vez más colosal, que hizo un último esfuerzo por empujar a los suyos hasta la victoria. Y ésta llegó, in extremis, gracias a un gol de cabeza de Sergio Ramos, el cuarto que marca el sevillano con esta camiseta en Liga (lleva seis esta temporada). Un gol que hacía justicia a lo visto sobre el campo, y que servía de premio a la lealtad mostrada por los aficionados.
Y un triunfo que permite a los blancos seguir siendo el mejor equipo de la segunda vuelta, y responder a la presión que suponía conocer las victorias fuera de casa de Valencia (0-3 al Athletic) y Osasuna (0-1 en Mallorca). Sigue en la lucha por el Subcampeonato. Quedan cuatro finales... y se ganó la primera.
FICHA TÉCNICA:
2 – REAL MADRID: Casillas; Cicinho, Mejía, Sergio Ramos, Roberto Carlos; Baptista (Zidane, 62’), Guti, Beckham, Robinho; Raúl y Cassano (Soldado, 62’).
1 – MÁLAGA: Arnau; Gabriel, César Navas, Fernando Sanz, Nacho; Gerardo, Bovio (Hidalgo, 83’), Rodríguez, López, Manu (Edgar, 58’); Couñago (Litos, 63’).
ÁRBITRO: Iturralde González, del Colegio Vasco. Mostró cartulina amarilla a Rodríguez, Zidane, Cicinho, Gabriel y Mejía.
GOLES:
0-1: Min. 22: Bovio se aprovecha de un rechace en el área.
1-1: Min. 67: Zidane, de penalti cometido sobre Raúl.
2-1: : Min. 90: Sergio Ramos, de cabeza, a pase de Robinho.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 34ª jornada del Campeonato Nacional de Liga. Estadio Santiago Bernabéu. 66.043 espectadores en las gradas, que dejaron una recaudación de 514.700 euros.
Una crónica de Javier Palomino
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