De Interés: El emotivo día de Zidane en su último partido en el Santiago Bernabéu
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Enviado el Martes, 9 de Mayo del 2006 (14:55:34) por redactor |
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7 de mayo de 2006. Último partido de Zizou en la que es y será siempre su casa. Realmadrid.com querido estar con él en sus últimas horas previas a un choque en el Bernabéu. La llegada al estadio; visita al césped, escenario en el que tantas y tantas veces nos ha hechos disfrutar; viaje hasta el hotel de concentración; autógrafos, fotos... Y llegó el momento: Mosaico, una afición entregada, un partido apasionante, un golazo de despedida y 82.000 personas rendidas a los pies del francés.
El francés jugaba en el Bernabéu su último partido con la camiseta del Real Madrid. Muchas emociones, muchos recuerdos y muchos sentimientos se han concentrado durante el encuentro ante el Villarreal en la mente de los aficionados y cómo no, del mismo Zidane. Un estadio que se vistió de gala para decir Adiós, y sobre todo Gracias, a uno de los jugadores más grandes de la historia del fútbol. Con la sencillez y la discreción que siempre le han acompañado, Zidane se enfrentaba a su penúltimo partido oficial con la elástica blanca. Un momento difícil que el Campeón del Mundo intentaba afrontar con tranquilidad. Aún resta un último desplazamiento a tierras andaluzas, donde el Real Madrid se enfrentará al Sevilla en la última jornada del Campeonato, que también será el último partido de Zidane como jugador oficial del Real Madrid (el martes se enfrentará al Stade de Reims en la inauguración del estadio Alfredo Di Stéfano).
A las 11:47 horas Zizou llegaba al Santiago Bernabéu conduciendo su propio coche. Los dieciocho convocados por López Caro para el choque ante el Villarreal estaban citados en el estadio madridista a las 12:00 de la mañana para quedar concentrados, como ocurre antes de cada encuentro que el Real Madrid disputa en su feudo. Zidane se adentraba en el estadio para cambiarse de ropa y ponerse la indumentaria habitual.
A las 11:58 horas, y acompañado por Javier García Coll, Director de Coordinación, bajaba al césped del coliseo blanco, donde el jugador francés quiso pasar unos minutos ante las butacas vacías, que la noche del domingo ocuparon 82.000 madridistas. Allí ultimó los detalles de ubicación de sus familiares y amigos que le acompañaron desde la grada, y seguramente recordó también tantas tardes de gloria como ha saboreado en el Bernabéu. Antes de abandonar el césped, tuvo tiempo, siempre con esa tímida sonrisa, de fotografiarse con algunos empleados del Club como Agustín Herrerín, delegado de campo.
A las 12:03 horas, Zidane abandonó el estadio y se dirigió al autobús que les desplazaría al hotel de concentración junto al resto de sus compañeros y del cuerpo técnico, saludando a las decenas de aficionados que se agolpaban fuera para despedir al equipo y sobre todo a Zizou. A las 12:20, la expedición blanca aterrizaba a las puertas del Hotel Mirasierra Suites, donde permanecieron hasta la hora de emprender camino de nuevo hasta el Bernabéu. Allí, muchos más seguidores blancos esperaban la llegada de los madridistas a la caza de un autógrafo o una instantánea con Zidane, quien atendió encantado todas las peticiones.
El último trayecto
A las 17:00 horas, el autobús con la expedición blanca a bordo partía desde el hotel de concentración con destino al coliseo blanco. Restaban menos de dos horas para que diera comienzo el gran partido y aún quedaban sorpresas y muchas más emociones en la chistera. Antes de que Teixeira Vitienes pitara el inicio del encuentro, un Bernabéu abarrotado se ponía en pie para darle a Zidane la bienvenida en un momento tan importante. 82.000 personas levantaban sus brazos portando las cartulinas que conformaron un impresionante mosaico blanco. Mientras, los videomarcadores del estadio proyectaban en vídeo el resumen simbólico de cinco años de magia y fantasía.
Era su día y lo demostró desde el primer minuto del partido. Él y todos sus compañeros, que buscaron durante los noventa minutos una victoria que regalarle a quien tanto le ha dado al madridismo y al fútbol. Cada balón que tocaba el francés era jaleado por un público entregado que quería participar de la fiesta. Uno de los momentos más intensos de la tarde llegó en el minuto 66 del encuentro. De banda a banda, Beckham enviaba el esférico como sólo él sabe hacerlo y Zidane, de cabeza, remataba al segundo palo y ponía en pie al Bernabéu. Era el empate a dos y la recompensa le llegaba al más grande.
Gracias Maestro
En el minuto 90, López Caro decidió cambiar a Zidane para que su público le rindiera la ovación que merece. El madridismo se puso en pie (el mundo del fútbol seguro que también) y aplaudió intensamente la retirada del último mago del balón. Pero debía haber mucho más. Al término del partido Zidane saltaba de nuevo al césped y el público le llevó en volandas hasta el centro del campo. Junto a él, sus compañeros, que quisieron estar a su lado en un momento tan especial. Los aplausos eran atronadores, el vello se erizaba y Zizou, ese hombre de mirada inocente y carácter reservado, no podía evitar emocionarse ante el cariño de su afición.
En el vestuario, Zidane también recibió innumerables felicitaciones y muestras de apoyo. El Presidente, Luis Gómez-Montejano, y el ex presidente Florentino Pérez quisieron estar al lado del crack francés. Pero no fueron los únicos. Emilio Butragueño, Benito Floro, Ramón Martínez, Fernando Fernández Tapias… Los hombres más representativos del Club quisieron darle las gracias en persona por haber vestido la camiseta del Real Madrid, por haber dado tantas alegrías al madridismo y por haber defendido con tanto orgullo y tanta calidad el escudo de la Entidad.
GRACIAS ZIDANE, GRACIAS MAESTRO. EL BERNABÉU SIEMPRE SERÁ TU CASA.
Una información de Laura Navas
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